Estado del malestar. Nina Lykke.

Hacer una reseña la semana de Sant Jordi es osado porque siempre es una responsabilidad recomendar algo categóricamente. Pero hoy te traigo un libro especial, uno de esos que no te puedes perder. Estado de malestar es uno de los libros que tu biblioteca personal necesita. Sin discusión.

Cuando leí la contraportada pensé que se trataría de algo tipo Bridget Jones edulcorado con una crisis de mediana edad demasiado típica. He de decir que también venía un poco condicionada con el último autor nórdico que leí, que me dejó bastante tibia. Así que, bueno, no las tenía todas.

Pero luego empecé esta historia y ya no pude parar. Literal. Es una novela sobre una mujer de mediana edad que ejerce de médica de familia, que se acaba de separar y, hablando claro, se caga en todo lo que su vida que parecía perfecta representa.

Me encantó no sólo el tono con el que la protagonista te relata sus pensamientos, de manera aguda y tajante, sino las pequeñas idas de olla que tiene. Yo siempre he creído que todo el mundo necesita hacer terapia y me hace gracia leer libros donde los personajes necesitan una buena dosis de droga dura para su locura.

Me dio la risa en los fragmentos en que la protagonista habla con un esqueleto de esos que hay en las clases de anatomía. Me hizo aún más gracia leer las contestaciones que ella se imaginaba que el esqueleto diría. Me fascinó porque yo también tengo voces en la cabeza que personifico en objetos cotidianos para escenificar diálogos tomar decisiones de mi día a día.

Me gustó la historia por no tratarse de un relato más de la dichosa crisis de la mediana edad. Me entretuvo porque no solo se centra en el divorcio. Me encantó porque relata la decadencia de una manera tan llana, cercana, que ni te das cuenta de la miseria que realmente representa.

Podría decirte que si me pidieras una sola recomendación para Sant Jordi (cosa muy difícil porque tengo una lista muy larga) sin duda te daría esta. Aún no conozco a nadie que lo haya leído y no le haya gustado. Eso debe significar algo, ¿No?

Reseña: De piedra y hueso. Bérengère Cournut

Voy a reconocer que, cuando recibí este libro, la primera reacción fue mandarlo al último de la hilera de los miles de libros que ahora mismo inundan mi biblioteca en el apartado de “pendientes”. Al leer el resumen de la contraportada no me llamó absolutamente nada. Pero entones hice lo que hago siempre: leerme la última frase y buscar la página cuarenta y cuatro y leer un párrafo al azar. Tuve que dejarlo todo (con todo quiero decir los tres libros que estaba leyendo simultáneamente) y empezarlo, aún sentada en el suelo del estudio.

Se me olvidó el tiempo y que estaba a medio vestir para meterme en la cama. Devoré las primeras cien páginas hasta que recordé que mi hija es un reloj suizo que, sin ningún remordimiento, se levanta a las siete, aunque tú te quedes leyendo hasta las tantas. Pero, ¡oye! Valió la pena.

¿Has leído El clan del oso cavernario? A mí personalmente es un libro que se me hizo un poco bola, quizá porque me pareció demasiado descriptivo, de esos libros que no dejan lugar a la imaginación. Bien, pues De piedra y hueso empieza un poco igual, solo que la niña de El clan del oso cavernario tiene, creo, cinco años cuando pierde su familia. En cambio la protagonista de la novela que te traigo hoy (con un nombre impronunciable) pierde la familia el día que le baja la regla por primera vez.

No me llamaba nada porque pensé que sería una copia de la novela de Jean M. Auel, y, como no guardo un buen recuerdo de él, pensé que el libro se quedaría en la estantería muchos años. Me equivoqué.

De piedra y hueso es un libro que no te deja indiferente. Sus descripciones son precisas pero no excesivas, dejan lugar a la imaginación pero en tu cabeza te formas una idea exacta del paisaje vasto y frío donde viven los inuits. Me ha maravillado la manera de transmitir el frío sin ni siquiera mencionar que realmente hace frío. Me ha cautivado como la protagonista es la personificación de una mujer fuerte, libre y poderosa. Me ha dejado pensando sobre el papel de la mujer en una sociedad atemporal y eterna.

De piedra y hueso es una alegoría al respeto por la naturaleza: por los animales que les rodean y por la poca vegetación que vive con ellos. Me parece que eso es algo que nosotros hemos perdido y es muy necesario que recuperemos,

Voy a confesarte algo: en la carrera de traducción siempre ponían como ejemplo la cantidad de palabras que tienen los esquimales para describir la nieve. Nosotros decimos nieve en polvo, dura, etc. Resulta que ellos tienen más de cien palabras compuestas por nombre y adjetivo para sustantivar este fenómeno meteorológico. Esto a mí me fascina: ¡cien palabras para describir la nieve! ¿No te parece increíble?

Leí, en la pequeña descripción que me mandaron con el libro, que este era un libro que tenia el ecofeminismo como principal hilo conductor. Bueno, tampoco estoy del todo de acuerdo. ¿Es un libro que deberías leer? Sí. ¿Es un canto al feminismo? Pues no lo sé. ¿Qué quieres que te diga? No creo mucho en la radicalización de los conceptos. Sí que creo que la protagonista es una mujer fuerte, que caza animales de gran tamaño, que sale adelante sola, que se defiende. Pero creo que esto es parte de un personaje construido con esmero y un trabajo excelente. No creo que deba tomarse al extremo, ni tomarlo como bandera del feminismo.

Aún así, no pierdas la oportunidad de adentrarte en el mundo que te ofrece este libro. Solo con las descripciones casi fotográficas del entorno, ya te da para soñar una tarde entera.

Cluny Brown de Margery Sharp

Cluny Brown debería ser un clásico. Lo lees y no comprendes cómo no es una lectura obligada durante la enseñanza obligatoria (y ya de paso podríamos actualizar un poco la lista de lecturas obligatorias, para ampliar horizontes). Está a la altura de Mujercitas o incluso, te diría más; más que compararla con Alcott, te la podría comparar con Jane Austen. Porque Margery Sharp debe estar a la altura de las mejores, solo que a las personas que decidieron qué es una obra maestra se les debió traspapelar esta novela. Y, la verdad, el mundo se ha perdido un gran descubrimiento.

Cluny Brown es una chica única, de esos personajes que te encuentras muy pocas veces en la vida. A mí me pareció una mezcla entre la protagonista de Annie y mi querida Jo (te he mencionado antes Mujercitas, ¿verdad?). Su mayor defecto es estar siempre fuera de lugar, no encontrar su sitio y sentirse siempre ajena a lo que ocurre a su alrededor. Quizá por esto el personaje me transmitió tanta ternura, porque me parece inevitable sentirse así alguna vez en la vida. Esto hace que, aunque el libro se escribió en 1944, sea una historia atemporal en cuanto a sentimientos.

Debo destacar que, seguramente por un trabajo excelente de traducción, la obra está llena de vocabulario exquisito y, si me lo permites, totalmente acertado. La construcción de las frases te adentra en la época en la que se desarrolla la acción y te atrapa de una manera casi imperceptible.

A diferencia de las últimas reseñas, donde lo que pasaba carecía de importancia porque lo realmente destacable era el crecimiento de los personajes y su mundo interior, en Cluny Brown se desarrolla una historia bien tejida de una dosis de inocencia. Hay una historia y un final y te quedas tan pasmado que incluso puedes llegar a necesitar releer las últimas páginas. Porque no te lo esperas aunque, mirando atrás, la autora te da pequeñas pistas, como si de migas de pan se trataran, pero son tan sutiles y perfectas que te las comes de un bocado y te sorprendes al encontrar la barra de pan entera.

He disfrutado tanto con este libro que ahora mismo no sé si es justo para la próxima historia que la empiece, porque tiene todas las de perder. Pero esto es como enamorarse: cuando acaba estás tan jodido que crees que jamás volverás a amar y de repente la vida te sorprende. Y a mí me encanta sorprenderme con la literatura y esta, créeme, es una obra para devorar.