Mademoiselle Coco y la pasión por el número 5. Michelle Marly.

Siempre me han fascinado las biografías. Me encanta descubrir aspectos poco conocidos de personajes famosos, especialmente cuando se relatan relacionados con momentos históricos importantes. En Mademoiselle Coco encontrarás la historia fascinante de cómo Chanel elaboró su perfume más mítico.

Este libro nos muestra una mujer fuerte y empoderada (sí, esa palabra que está tan de moda) independiente y trabajadora, que vive la vida como debería ser vivida: con pasión y sin tapujos, aprovechando cada oportunidad para ser feliz y conseguir el éxito. Una mujer con las ideas claras, que marcó un antes y un después en la moda y que se hizo famosa por crear un perfume que trasciende generaciones y que aún hoy en día sigue siendo actual y fresco y adecuado para cualquier ocasión.

Chanel n. 5 nació como un perfume para regalar a las clientes en navidad y acabó siendo un icono de todos los tiempos y en este libro se describe, como hilo conductor de la novela, toda su creación. Pero la fabricación de este perfume solo es una excusa para profundizar en una mujer única que hizo historia.

Quizá para mi gusto en algunos puntos un poco demasiada extensa, la novela profundiza en la cara más personal de Coco, en aspectos relacionales y románticos. Me gusta su libertad y su manera de gestionar la parte emocional. Marcada por la muerte de su amante, su vida gira entorno al recuerdo de un hombre y los sueños que construyó con él.

Me apasiona del personaje cómo se toma su relación con los hombres: de manera independiente y sin ataduras, sin depender de ellos. Sorprende la naturalidad con la que se toma el hecho de tener como amante un hombre casado, de no supeditar su éxito al apoyo masculino.

Una novela para pasar un fin de semana de invierno descubriendo poco a poco la psicología de un personaje realmente único.

Asylum Road. olivia Sudjic

Hasta el 2020, había leído pocos libros que tuvieran alguna relación con el conflicto en los Balcanes. Pero este año descubrí Atrapa la liebre y me fascinó y hoy te recomiendo Asylum road, un libro que nos habla de las consecuencias psicológicas de la guerra. Ambos se centran en el después de la guerra, las consecuencias en mujeres que no deberían haber vivido nada de eso en su infancia. Pero Asylum road va mucho más allá de vivencias; se adentra en lo profundo de las secuelas de haber sufrido un conflicto bélico y un exilio.

Al principio cuesta mucho entender el personaje principal, yo creo que incluso llega un momento que puede llegar a caerte mal por esa imposibilidad de reacción, de ver las cosas como si fuera todo a través de un cristal, sin reaccionar. La protagonista parece que tiene horchata en las venas más que sangre. Tiene cosas de esas que dices pero…¿cómo puedes ser tan pánfila?

Pero en algún momento indefinido de la historia consigues conectar, y desde ese momento no puedes dejar de leer. Asylum road te atrapa por su oscuridad y crudeza, por sus recuerdos y sus descripciones. Al inicio lento, como un sueño que desaparece en la memoria y a medida que avanza la historia se construye un final totalmente inesperado que no puede más que dejarte con un sabor de boca de esos que es difícil tener con novelas que al principio prometían tan poco.

Sin duda una lectura muy recomendable.

Les nostres riqueses de Kaouther Adimi

Siempre me han apasionado las historias que hablan de librerías. Intento no estancarme en un tipo de trama o de libro, pero he de reconocer que siempre tuve un pequeño sueño inconfesable: tener una librería-cafetería, una de esas entrañables cuyo ambiente se mezcla entre la decoración nórdica y el ambiente cálido. Quizá por eso me gustan los relatos de los que se arrancan a perseguir mi sueño. La gente que consigue vender libros me parece valiente: lucha ante la adversidad de un mundo moderno donde a veces parece que las librerías de toda la vida ya no tienen cabida.

Les nostres riqueses es un libro que roza lo histórico, mezclando realidad y ficción de una manera casi sublime. No sé si es algo que recomendaría a cualquiera. Requiere de muchas ganas de leer algo distinto, una historia entre dos tiempos, entre el pasado y el presente. Les nostres riqueses es un relato de nostalgia: en 1935 se funda una librería en Argel que se convierte en punto de encuentro de escritores y amantes de la literatura. En 2017, un estudiante de ingeniería recibe el encargo de vaciar el local porque la librería va a desaparecer y se va a convertir en una buñolería.

Me parece una gran metáfora de nuestra sociedad ver cómo se despoja de todos sus ejemplares una librería histórica para acabar siendo un sitio de comida. Si una librería que frecuentaba el autor de El Principito puede desaparecer, ¿qué puede pasar con las que no son tan emblemáticas?

Me gustó de este libro que el presente se cuenta en forma de relato del estudiante y el pasado en forma de diario del fundador de la librería. Desde mi punto de vista, esta manera de contarlo de diferenciar las dos líneas temporales te da una perspectiva distinta, como de amplitud y perspectiva.

He de confesar que lo escogí sólo porque en la contraportada se mencionaba que Antoine de Saint-Exupéry era un habitual en la librería. Ni siquiera pensé por un momento si me apetecía leer algo de tan poca ficción o tan ausente de acción. Simplemente me cegó el hecho de leer sobre uno de mis autores estrella. He de decir que tampoco se menciona demasiado, pero aún así el libro vale la pena.

Encontrarás el libro en español bajo el nombre Nuestras riquezas publicado por Libros del Asteroide.

Reseña: De piedra y hueso. Bérengère Cournut

Voy a reconocer que, cuando recibí este libro, la primera reacción fue mandarlo al último de la hilera de los miles de libros que ahora mismo inundan mi biblioteca en el apartado de “pendientes”. Al leer el resumen de la contraportada no me llamó absolutamente nada. Pero entones hice lo que hago siempre: leerme la última frase y buscar la página cuarenta y cuatro y leer un párrafo al azar. Tuve que dejarlo todo (con todo quiero decir los tres libros que estaba leyendo simultáneamente) y empezarlo, aún sentada en el suelo del estudio.

Se me olvidó el tiempo y que estaba a medio vestir para meterme en la cama. Devoré las primeras cien páginas hasta que recordé que mi hija es un reloj suizo que, sin ningún remordimiento, se levanta a las siete, aunque tú te quedes leyendo hasta las tantas. Pero, ¡oye! Valió la pena.

¿Has leído El clan del oso cavernario? A mí personalmente es un libro que se me hizo un poco bola, quizá porque me pareció demasiado descriptivo, de esos libros que no dejan lugar a la imaginación. Bien, pues De piedra y hueso empieza un poco igual, solo que la niña de El clan del oso cavernario tiene, creo, cinco años cuando pierde su familia. En cambio la protagonista de la novela que te traigo hoy (con un nombre impronunciable) pierde la familia el día que le baja la regla por primera vez.

No me llamaba nada porque pensé que sería una copia de la novela de Jean M. Auel, y, como no guardo un buen recuerdo de él, pensé que el libro se quedaría en la estantería muchos años. Me equivoqué.

De piedra y hueso es un libro que no te deja indiferente. Sus descripciones son precisas pero no excesivas, dejan lugar a la imaginación pero en tu cabeza te formas una idea exacta del paisaje vasto y frío donde viven los inuits. Me ha maravillado la manera de transmitir el frío sin ni siquiera mencionar que realmente hace frío. Me ha cautivado como la protagonista es la personificación de una mujer fuerte, libre y poderosa. Me ha dejado pensando sobre el papel de la mujer en una sociedad atemporal y eterna.

De piedra y hueso es una alegoría al respeto por la naturaleza: por los animales que les rodean y por la poca vegetación que vive con ellos. Me parece que eso es algo que nosotros hemos perdido y es muy necesario que recuperemos,

Voy a confesarte algo: en la carrera de traducción siempre ponían como ejemplo la cantidad de palabras que tienen los esquimales para describir la nieve. Nosotros decimos nieve en polvo, dura, etc. Resulta que ellos tienen más de cien palabras compuestas por nombre y adjetivo para sustantivar este fenómeno meteorológico. Esto a mí me fascina: ¡cien palabras para describir la nieve! ¿No te parece increíble?

Leí, en la pequeña descripción que me mandaron con el libro, que este era un libro que tenia el ecofeminismo como principal hilo conductor. Bueno, tampoco estoy del todo de acuerdo. ¿Es un libro que deberías leer? Sí. ¿Es un canto al feminismo? Pues no lo sé. ¿Qué quieres que te diga? No creo mucho en la radicalización de los conceptos. Sí que creo que la protagonista es una mujer fuerte, que caza animales de gran tamaño, que sale adelante sola, que se defiende. Pero creo que esto es parte de un personaje construido con esmero y un trabajo excelente. No creo que deba tomarse al extremo, ni tomarlo como bandera del feminismo.

Aún así, no pierdas la oportunidad de adentrarte en el mundo que te ofrece este libro. Solo con las descripciones casi fotográficas del entorno, ya te da para soñar una tarde entera.

Gina de Maria Climent

Gina es un poco como una Amélie decadente. Todo lo decadente que podría ser la película francesa si, en vez de estar ambientada en París, sucediera en el Delta del Ebro. No me malinterpretes: soy una fiel amante del Delta, me encantan los arrozales en invierno y los paisajes cerca del río, por no hablar de sus infinitas playas y los horizontes llenos de cometas de los que practican kitesurf en un mar que siempre parece un lago. Pero el Delta del Ebro tiene este punto especial, como de fin del mundo desaliñado, como si el glamour se hubiera desvanecido y solo hubiera quedado la realidad y el polvo de calles a medio asfaltar.

Comparo Gina con Amélie por varias razones. La primera es que Amélie es una película que suele gustar a todo el mundo y Gina es de ese tipo de libros que puede gustarte por cercano y por tratar un tema que nos toca a demasiadas: la crisis de las que estamos en los treinta y tantos y la maternidad que no llega nos sobrevuela la cabeza de manera monotemática. La segunda razón es que Gina tiene ese punto introspectivo y soñador que comparte con la película de 2001, como si le pudieras poner una banda sonora de esas de boulangerie de Montmartre. Y, por último, la tercera razón es que ambas te hacen sentir ese punto optimista que solo consiguen las pequeñas historias de la cotidianidad.

Pero Gina es mucho más: es la historia de una chica perdida, de alguien a quien de repente diagnostican una enfermedad que hace que tenga que decidir si va a tener hijos ya o si ya no los va atener nunca. Es una historia íntima y personal, pero fácil, quizá para mi gusto demasiado fácil. Es de esos libros que te lees en una sentada y un suspiro. Este pedazo de la vida de Gina transcurre entre dos tiempos, entre el presente y el pasado, y en tres lugares: Barcelona, París y el Delta.

No sabes muy bien cómo pero, las reflexiones de Gina parecen tuyas, como si estuvieran atrapadas en un ser que no eres tú pero que bien podría ser tu alter ego. Habla de las inseguridades y la sexualidad, de los miedos y las trampas de la vida y el final de la novela parece que sea el inicio de un nuevo comienzo.